CREÉRSELO
ES LO MÁS IMPORTANTE
En mis líneas del mes pasado hablaba
de la importancia de la LUCHA frente a las dificultades que nos plantea la
VIDA, pero para finalizar este año 2013 (y tirarlo al baúl de los olvidos,
porque no se merece otra cosa por mi parte), quiero hacer hincapié en el pilar
básico de toda pelea: CREER EN UNO MISMO.
Ya en 1981, el científico de la
Universidad de California, Norman Cousins, afirmó que nuestro organismo está
regido por cinco sistemas. Tres de ellos son ampliamente conocidos y son el
Sistema Nervioso Central, el Sistema Inmunológico y el Sistema Hormonal. Pero
hay otros dos, aparentemente en segundo plano, pero igual o más importantes que
los anteriores, y que incluso pueden ser calificados de esenciales, que son el
Sistema Curativo y el Sistema de Creencias.
El Sistema Nervioso Central es el
encargado de controlar todo nuestro organismo y su unidad funcional es la
neurona. Es nuestra sala de mandos. El Sistema Inmunológico es nuestro método
de defensa natural ante las agresiones externas. Es nuestra muralla y nuestros
soldados. El Sistema Hormonal o endocrino es el secretor de una serie de
sustancias que son señales químicas reguladoras de la función de determinados
órganos, entre las que se incluyen nuestro estado de ánimo, el crecimiento de
nuestro “estuche” y el metabolismo corporal.
Estos sistemas son básicos pero
cuando hay problemas, pero problemas de los de verdad, entran en funcionamiento
los otros dos sistemas que tenemos en la trastienda. El SISTEMA CURATIVO y el
SISTEMA DE CREENCIAS.
El
CURATIVO es muy importante porque es el
encargado de movilizar todos los recursos con los que cuenta nuestro cuerpo
para pelear contra nuestra agresión, ya sea física o mental. Pero el que se
lleva la palma, el que destaca por encima de todos los demás, y sin el cual
estaríamos perdidos, es el DE CREENCIAS, ya que es el activador
del Curativo, el que enciende la mecha, el que da el pistoletazo de salida para
comenzar a pelear, a luchar. Sin la actividad de este sistema, nos quedaríamos
a expensas de las agresiones y nuestro único final sería la muerte.
Para
acabar como siempre, una frasecilla, que no recuerdo dónde leí, que resume a la
perfección la esencia de estas líneas: “Si
yo lo creo (del verbo CREER), entonces yo lo creo (del verbo CREAR)”.
Nada
más, como corresponde a esta época del año: FELIZ
NAVIDAD Y “POROMPOMPERO” AÑO NUEVO.
Saludos
3.0.
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