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Blog sobre Anestesiología (poquita cosa)...y algun otro tema que se me vaya ocurriendo.

sábado, 19 de enero de 2013

"EL GAS DE LA LAMENTACIÓN" - EL MENSUAL OVETENSE - ENERO 2013

Esta es mi seguna aportación a "El Mensual Ovetense", diario local, gratuito e independiente con el que colaboro.



EL GAS DE LA LAMENTACIÓN
            Las formas de diversión de la juventud han sido criticadas por las generaciones anteriores desde que el mundo es mundo y, me atrevo a decir, casi de manera sistemática. No es raro escuchar en cualquier foro cosas como “…pues en mis tiempos, nos arreglábamos con… (lo que fuese)… y lo pasábamos estupendamente” o aquello de “…a mí, cuando era joven, mi padre…”. Los tiempos van cambiando, avanzando si se prefiere, y con ellos, la Sociedad y sus formas de diversión. Con esto hay que contar y por eso, ante las nuevas formas de ocio, la palabra clave es TOLERANCIA…con todo menos con aquello que afecte a las personas, a su salud física y/o psíquica.
            Recientemente ha sido noticia una de estas formas de entretenimiento: el consumo del gas de la risa. Quiero ser bien pensado (a pesar de, probablemente, equivocarme) y creer que la juventud que tiene a bien el consumo de esta sustancia NO CONOCE las consecuencias para el organismo de su inhalación, a parte del buscado efecto hilarante y eufórico.
            Por mi profesión, conozco sobradamente las propiedades de esta molécula y sus efectos…los deseables y los indeseables. El gas de la risa es el nombre que se da al óxido de nitrógeno (N2O) (también llamado óxido de dinitrógeno, protóxido de nitrógeno o anhídrido hiponitroso). Se trata de un gas incoloro y de olor dulce. En la actualidad se usa en el mundo de la Medicina, y más concretamente en la Anestesiología, como gas anestésico coadyuvante por sus propiedades analgésicas y sedativas (en determinadas proporciones), en la anestesia general o en la sedación consciente para procedimientos odontológicos o en el trabajo de parto, y siempre bajo supervisión de un especialista. Hasta aquí las “cosas buenas” de este gas. Pero también las hay malas. Por citar algunas: aumento de la presión intracraneal, mareos, neuropatía periférica, hipotensión arterial, arritmias cardíacas, depresión respiratoria, hipoxia, náuseas, vómitos…y, como diría Super-ratón, “no se vayan todavía, aún hay más”.
            Con estas líneas no quiero…perdón, rectifico…SI quiero meter el miedo en el cuerpo a los consumidores del, mal llamado, gas de la risa. Algo aparentemente inofensivo, puede acabar trayendo consecuencias desastrosas.
            Para finalizar… ¡¡¡AVISO A NAVEGANTES!!!... primero: la distribución de este gas (con fines “dudosos”) constituye un delito contra la salud pública, y segundo: consumiendo este gas, no solo te reirás, sino que te morirás de la risa.
            Saludos 3.0.
 

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