NARANCO
DEL ALMA
Los asturianos en general, y
especialmente los ovetenses (tanto los “OTV”…Oventenses_de_Toda_la_Vida…como
los adoptados) tenemos la suerte de contar con algo muy especial para nuestro
goce y disfrute, EL NARANCO.
Para unos sierra, para otros colina,
eso da igual. Para andar por casa, montaña con una altura máxima de 636 metros
(Picu Paisanu) y más de 30.000 metros de espacio abierto y natural. Lugar de
transición entre urbanismo y naturaleza. Una verdadera joya en cualquier época
del año y cualquiera que sean las condiciones meteorológicas.
A tiro de piedra de nuestras casas,
muy visitado pero “el gran desconocido”. Su riqueza en fauna y flora, al margen
de las ya reconocidas, belleza paisajística, memoria histórica e importancia
artística (su prerrománico declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO),
hacen de éste un área privilegiada, sin nada que envidiar a otros espacios
naturales de prestigio reconocido.
Zona de disfrute con posibilidades
infinitas. Una simple panorámica de la ciudad y todo lo que la rodea, desde lo más alto,
donde está situado El Sagrado Corazón. Un largo paseo por cualquiera de sus
sendas, acompañado de un gratificante descanso en una de sus áreas recreativas.
Una salida en bicicleta, en tranquila ascensión por su carretera o por una de
sus pistas forestales para los aficionados a la bicicleta de montaña, o en
descenso para aquellos a los que les va la adrenalina. Todas estas
posibilidades quedan resumidas en esta expresión (en asturianu): “naranquismu”, cuya definición es “arte, deporte y
ciencia de caleyar los praos, sienderos y picos que conformen la guapísima
cuesta’l Naranco”.
Desgraciadamente, nuestro querido
Naranco no se libra de las continuas agresiones urbanísticas, industriales y
demás. Aún resiste pero cada día que pasa se debilita más y más. Los golpes que
asestan urbanizaciones, asfalto, quemas, canteras, vertidos tóxicos y demás
agresiones, cada día hacen un daño más difícil de recuperar. El desarrollo
económico (porque al final no es otra cosa más que dinero) no debe de ser
frenado. No. Pero el respeto al medio ambiente es de obligado cumplimiento.
Una cosa no está reñida con la otra. Son infinitas las posibilidades de
“sacarle el jugo mercantil” a una zona (nada despreciable en cualquier momento
histórico vivido), pero SIN DAÑARLA.
Disfrutemos a tope de esta maravilla
que nos ha regalado la naturaleza, con maravillosos rincones aún por descubrir.
Respetémoslo como espacio natural. Y defendámoslo como patrimonio de todos y para todos, por muchos,
muchos años.
Saludos
3.0.
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