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Blog sobre Anestesiología (poquita cosa)...y algun otro tema que se me vaya ocurriendo.

martes, 8 de octubre de 2013

"DESPEDIDA" - EL MENSUAL OVETENSE - OCTUBRE 2013

DESPEDIDA

Por mi profesión, tengo una compañera de trabajo con la que no estoy nada a gusto, pero, irremediablemente, no puedo evitar su compañía. LA MUERTE. Por fortuna para mí, no trabajo codo con codo con ella; estamos en el mismo centro pero no suelo tenerla presente habitualmente.

El problema es que uno acaba acostumbrándose a su presencia, con el riesgo de quitarle la trascendencia que realmente tiene. Quizás sea un mecanismo de defensa. No podría seguir trabajando, si cada vez que me doy de bruces con ella me afectase a nivel personal.

La cosa cambia, claro está, cuando el encuentro no es a nivel profesional. Ahí es cuando se nota su peso.

El poder codearme con la Muerte a estos dos niveles (personal y profesional) me permite tener una visión más amplia del momento en el que llega. Frío en el medio hospitalario y cálido en el hogar. Los dos con el mismo resultado, pero completamente distintos.

Recientemente, he tenido conocimiento del fallecimiento de dos personas y al hablar con sus familiares, en los dos casos destacaban la suerte de que el final de su ser querido le hubiese llegado en su domicilio.

Desde mi punto de vista, y siempre que la situación lo permita, lo deseable (por llamarlo de alguna manera) sería llegar al final de nuestra vida en nuestra cama, en la intimidad de nuestro hogar, rodeado de nuestros seres queridos, y, como en toda partida, sin olvidarnos de DESPEDIRNOS, aunque nos cueste.

La “ciencia” avala este comportamiento y lo califica de necesario, tanto para el que se va como para el que se queda. Ante la irremediable llegada de los acontecimientos, de nada nos sirve negarlos y, aunque en ese momento nos parezca completamente inútil, lo deseable es hablar las cosas con tranquilidad, sin dejarse nada en el tintero: decirse todo lo que haya que decirse y…al final…DESPEDIRSE. De no hacerlo, con el paso de tiempo, al recuerdo del ser querido lo acompañará el pensamiento de “tenía que haberle dicho tantas cosas”…y entonces ya no tendrá remedio.

Para finalizar, como consejo personal y sin querer quitarle la importancia que tiene: independientemente de nuestras creencias, tenemos que aprender a tomarnos la Muerte como un largo viaje, y, si no en broma, al menos como un pequeño chiste que nos cuenta la VIDA, porque, al fin y al cabo, ya lo dicen por ahí...”la muerte es como dormir pero sin tener que levantarse a orinar”.

Saludos 3.0.